Justicia y cordura.
      Artículo del abogado Kepa Landa publicado en GARA el 15 de enero de 2002.


      Kepa LANDA ABOGADO
      Justicia y cordura

      Que en la Audiencia Nacional pasan cosas que no ocurren en los tribunales normales, es de todos conocido. Muchas de ellas, por lo que afectan a quienes las sufren, serán sin duda más sangrantes que la que comento. Pero difícilmente habrá otro caso en el que la sinrazón, el absurdo, permita ver con tanta claridad hasta dónde se puede llegar cuando se pierden los controles, los criterios y hasta el pudor.

      Realizar entrevistas a cualquier sujeto social y político es lo propio, entre otras cosas, de los profesionales de la comunicación. Yo diría que es hasta su obligación, pues la libertad de expresión tiene dos partes indisociables: el derecho a emitir y el derecho a recibir información veraz.

      Que ETA como organización es un centro de interés mediático, tampoco necesita mucha explicación. Basta recordar cuántos profesionales han realizado reportajes o entrevistas con ella como objeto de interés.

      Una entrevista a ETA podrá motivar que la ciudadanía la lea o no, la considere de interés o no, aprecie o desprecie lo que esa organización dice. Pero que por el hecho de realizar una entrevista se presente una querella, es para hacérselo mirar a quien formula tal pretensión procesal. Si eso ya era grave, ahora la situación ha tomado un giro que la acerca al absurdo. Citar a unos periodistas que han realizado una entrevista y, por razón de la misma, como acusados en una causa por asesinato, no tiene un adjetivo adecuado para calificarlo. Es el deseo de perseguir por perseguir. De querer dejarnos a todos y todas mudos y sordos. Es pretender sepultar la realidad. Es hacer el ridículo.

      Cuando las dictaduras, las tiranías, llegan a sus límites de represión, de su exceso, de su ridículo, nace su propia destrucción. La Audiencia Nacional es una tiranía del derecho y la justicia. En su interior se perpetran tales despropósitos, que se puede perder el sentido de la realidad. Ya no se persigue al miembro, a la colaboradora de una banda armada. Ya no es la apología del delito. Ahora es el hecho de hacer preguntas para que otro conteste. Y además no se acusa por ello. Se le hace partícipe al periodista de los delitos que haya podido cometer el entrevistado. ¿Hasta dónde van a llegar?. ¿Cuánto va a durar ese Tribunal Especial? *


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